Monthly Archives: March 2014

false comfort (edición en español)

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            Tungu sale su departamento pequeño para escapar los gritos de su novia. Su relación no tenía tanta estabilidad antes. Solamente se queda con ella para no estar solo y complacer. Él desea a tener compañía y en algún sentido la busca bajo las luces de la calle. Pregunta a sí mismo sobre los habitantes de los departamentos si fueran tan miserables como él pero lo duda.

 

            Tungu para en sus caminos cuando escucha los gritos. Él comprende las palabras saliendo la boca del abusador pero no comprende el ruido de un hueso rompiendo y un quejido estridente. Él pausa. Tungu nunca ha sido fanático de los animales, pero visualiza sí mismo corriendo en la puerta y salvando el perro del dolor físico pero quiere saber quien va a salvarle de su dolor emocional.

 

            De la valla, parece un cachorro tímido y con miedo. Incluso bajo de las luces callejeras, el cachorro parece bello con su  pelaje en todas direcciones. Instantemente, el perro le da mimosos a Tungu y respira un respiro de confianza con su situación nueva. Sus ojos entran el alma. El quejido continua de otro perro adentro la valla en la casa donde salió el cachorro pero Tungu no presta más atención. Tungu imagina los gritos de su novia cuando tendrá Victor en sus manos y no sabe si debe ponerle en un refugio de animales o traerlo a la puerta. El sentido de su latido de su corazón en el lío de su pelaje hace sentirse necesario en su vida a otro ser vivo. Los labios de Tungu forman una risa que crea en la profundidad de sus alma inmenso en la conexión a la pelotita suave en sus brazos.

 

            Lentamente, Tungu se da cuenta que su carrocho no está hecho para las personas. Él parece amable cuando el público gravita hacia su belleza surrealista, pero el instante que ellos tratan de tocarle, él cierra su boca esperando un dedo. Tungu le llama a su madre para aconsejarle pero ella le dice que debe pegarle hasta que Victor tiene tanto miedo que nunca va a intentar a morder alguien de nuevo pero Tungu no tiene ninguna capacidad a pegarle especialmente cuando ya su perrito ha experimentado tanto abuso en su vida pasada. Cuando la novia de Tungu se da cuenta de la desconfianza de Victor, ella le grita: “¿Necesitas escoger yo o este monstruo?” Tungu prepara su maleta y mira en el espejo pensando: “No me molesta vivir en campo en vez de esta ciudad y el aire fresco puede darnos un beneficio.”

 

                        Tungu pasaba sus días llamando a gente tarde a pagar su pago a la empresa de seguro de autos. Él decide a no llamar la empresa. Ellos nunca le prestaron atención en tantos años trabajando bajo el mismo jefe. Ellos nunca le valoraron ni inventaron a sus fiestas de navidad.  La pinta del granero se cae por el piso. Tungu respira y levanta su perrito en el aire como Lion King arriba de las pilas de peno. Por la primera vez en su vida, Tungu es el Rey de su pallacio y Victor transorma a su principio.

 

            La amistad crece entre Victor y Tungu. Tungu puede mandarle y seguramente Victor va a correr hacia él como emoción en sus ojos lindo excepto en un caso aislado, cuando su deseo de sangre vale más que su deseo de complacer su dueño. Los animales salen huir de la presencia de Victor lo más rápido que sus tres piernas pueden correr. Todos los animales en el granero vinieron con cuatro patas y ahora tienen tres. No es un secreto que Victor puede morder lo que sea ser vivo hipnotizado en sus ojos confiables, todo excepto Tungu.

 

            Tungu pasa sus noches preguntando si la vida tiene el valor de su daño a otros animales y su amenaza en lo general. Aun, nadie les visita y Victor se queda en su cama cada noche. Nadie incluso su novia estuvo a su lado fiel en su vida.

 

           

            Algún día, un hombre viejo llega en su camión sobre el granero. Él sale su camión y mira a un lado a otro con una expresión familiar y tranquila hacia el cielo lleno de nubes. “No ha visto este granero en épocas! Solamente, estoy aquí para conocer el nuevo dueño señor.” Sospechamente, Victor mira en los ojos del viejito y gotas de sudor sale la cara arrugada del hombre.

 

            “¿Tiene sed? Un momento, puedo llenar un vaso para usted.” Tungu le dice cuando las reglas societales entran sus pensamientos. “Usted no debe tocar el perro. Tiene un pasado con abuso y no confía a nadie.” le explica en una prisa.

 

            “Los perros siempre me aman.” dice el hombre riendo a sí mismo mientras la puerta ahoga sus palabras tontas. Victor pone una cara feliz y su cola mueve a un lado al otro esperando la confianza del hombre con sus ojos hipnotizados y bellos. ¡Mastica! El viejito grita tan rápidamente que su grito calla los pollos y las vacas.

De repente, Victor chupa la sangre de su víctima pero esta vez es distinta porque su víctima no tiene la esfuerza de escapar. El bastón se cae y el viejo no tiene ninguna manera de proteger sí mismo.

 

            Tungu mira la escena fea. “¿Voy a tener que matarle? ¡Mi querido Victor! ¿El viejo escuchó mis consejos? Victor solamente trató de protegerme. Sí, fue eso.” piensa Tungu. Mientras los pensamientos, Victor chupa la sangre del dedo como una bebida. Tungu agarra el bastón firmemente en su mano derecha. “Este perro duerme sobre mis pies cada noche.” Lo levanta arriba su cabeza y las de sus víctimas potenciales. El ruido de los huesos rompiendo mezcla con el movimiento separando el aire con rapidez. Una vez, dos veces, y varias veces más, Tungu elimina la vida de su víctima con una velocidad anormal.

           

 

            Tungu pone una manta sobre su pierda favorita. Se levanta, estira, y se sienta sobre la manta con sus pies en la musga. Su mano derecha toca el pelo suave de Victor. Una astilla del bastón queda en su dedo y él la saca para volver su mano a la misma ubicación tranquilamente.  Sus preocupaciones desaparecen en el aire húmedo del verano mientras Victor lame su dedo en una acción de fidelidad y afecto…o simplemente por querer la última gota de su sangre perdida. 

false comfort

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            Tungu leaves his small apartment to escape his girlfriend’s screams. His relationship was not always plagued with such instability. But, his desire to please and not be lonely causes him to stay. He longs for a companion and to some degree searches for it beneath the poorly lit streetlights. He questions whether all the apartment buildings stacked upon each other are just as miserable as he is and he doubts it.

 

            Tungu stops in his tracks, when he hears yelling. He can’t comprehend the words leaving the abuser’s mouth. But, he did comprehend the bone cracking sound and a dog’s whimper shrilling the silent street air. He pauses. Tungu has never really been a fan of animals, but he visualizes himself bursting him and saving the dog from the physical pain and he wonders who will save him from his emotional pain.

 

            Through the metal fence, a puppy appears scared and distraught. Even beneath the streetlights, the puppy appears gorgeous with its fur in all directions and eyes that pierced the soul. Instantly, he snuggled up to Tungu and whimpered a weak sigh of relief. The whimpering continues from inside again. But, Tungu did not dare step forward. Tungu imagines his girlfriend’s response as he questions whether he should abandon the dog in a shelter or keep him. The feeling of his heartbeat made him feel a sense of comfort and a sense of need from another living being. Tungu’s lips spread out into a smile that came from deep within his beating heart and immersed in that of the little ball of unorganized fur.

 

            Tungu slowly realizes his pup does not like people. He appears to like people as they gravitate towards his unnatural beauty, but the instant they attempt to touch him he snaps. He called his mom for advice and she said to beat the habit out of him. But, he didn’t have the heart for that in the least. The pup already saw enough abuse in his days. When his girlfriend discovers the nasty little habit, she shrieks: “it’s me or the dog.” Tungu shrugs his shoulders, packs his bags, and thinks to himself: “I wouldn’t really mind living in the country anyhow and the fresh air could do us some good.”

 

            Tungu spent his days calling people late on their insurance car payments. He decides to not make the call to the business. They never cared about him. They never valued him and wouldn’t notice his loss. The barn’s paint peels into flakes and land on the floor. He inhales, smiles, and scoops his pup into his arms and like Lion King lifts him into the air atop a stack of hay barrels. Tungu is now the king of his palace and Victor became his prince.

 

            The bond grows betwixt Victor and Tungu. Tungu can snap his finger and along runs Victor, except in one case when Victor’s lust for blood outweighed his desire to please. The animals flee from Victor as fast as their three legs can carry them. All the animals upon Tungu’s farm had three or two legs and hobbled about. But, they learned how to hobble faster than the wind in Victor’s presence. It is no secret Victor would bite any living being encapsulated in his trusting personality, except Tungu.

 

            Tungu spent nights questioning whether Victor’s life was worth the pain he caused and the danger he posed to others. Yet, no one visited Tungu and Victor lay at the foot of his bed every night. Not even, his girlfriend bear to sleep with him every night. Tungu isn’t sure if the same blood lust lies in Victor’s eyes towards him. But, he accepts the risk.

 

            An old man in a pick up truck drives up the property. He exits and inhales a long, drawn out breath longing into the bright blue clouds. “I haven’t seen this farm in ages! I just came to see the new ownership.” Suspiciously, Tungu uneasily alternates between one foot and the other. The sun beats down and beads of sweat fall one by one down the old man’s wrinkly face.

 

            “You look thirsty, I’ll get you a glass of water.” Tungu says as societal courtesy reenters his thoughts. “Victor, no.” he says firmly eyeing Victor nervously. Victor obeys. “Whatever you do, don’t pet the dog.” He says hurriedly going inside.

 

            “All dogs love me.” The old man chuckled to himself with his raspy voice as the screen door drowned out his words. Victor wags his tail and as the old man gains trust the happiness crescendos in the dog’s hypnotizing eyes. Chomp! The agonizing scream pierces the air. Instantly, the old man’s cane hits the grass beneath it and Victor found the one victim who cannot hobble fast enough from him.

 

            Tungu rushes outside. “Will they make me put him down? Did the old man obey my wishes or did Victor attack first?” In frenzy, Tungu crouches down to pick up the cane and he stares into the old man’s pleading eyes and those of Victor. He raises the cane above his head and hesitates. Meanwhile, Victor sucks the blood from his victim’s finger like a straw.

 

            “He could’ve been just protecting me. Victor sleeps at the foot of my bed every night.” Tungu thinks to himself.  “If no one misses me, no one will surely miss an old, senile man.” He lifts the cane above his head staring down at two potential victims to his torment and slams the cane down. Once, then twice and the cracking bones pierce the air just as he heard the past year. Wildly, Tungu finishes the deed with repeated swift movements of the cane. The air swooshes as he increases his speed to eliminate his victim’s final breath.

 

            A blanket is sprawled across the green moss atop Tungu’s favorite rock. He stands; stretches, and his fingers grab tufts of Victor’s fur. A sharp splinter of wood pierced his finger in this ruckus and he plucks the cane’s small chunk of wood out, and then returns his hand to its previous location. Tungu’s worries dissipate in the thick summer air as Victor licks his finger in a display of loyalty and affection…or lust for the stray droplet of blood.  

Nunca debes dejar de soñar

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Nunca debes dejar de soñar

I used oil pastels for the background and crayons for the lion’s mane. A “diente del leon” is a fluffy dandeleon in Spanish which is what’s in the lion’s mouth. En mi opinión, un diente del leon es un simbolo de poder, cambio, y la oportunidad de poner nuestra energia en el mundo y ver que puede existir de nuestra existencia.